21 febrero 2009

Imprescindibles

La actividad preelectoral apenas comienza y ya es posible verles escuchando, observando o, de perdida, haciéndose bola sin saber qué ondas.
Los acarreados, seres sin nombre y cara, son masa que en manos de los comités de campaña toman forma dando vida a los eventos masivos.
Algunos desconocen el motivo de su presencia en el lugar. Ya no son “la torta y la soda” lo que les ha convencido (El aumento en los precios es generalizado). Ahora requieren promesas de cambio, un mejor futuro, oportunidades para todos.
Estoy en un evento, afuera de Palacio Municipal. Había unas 40 personas 10 minutos antes de las 11:00, pero 60 minutos despues se han convertido en 500.
Les pregunto por qué están aquí, pero la mayoría lo desconoce. A un grupo de amas de casa de colonias periféricas que están paradas afuera de la Sala de Cabildo alguien les ha dicho que están ahí para apoyar al presidente, pero no saben para qué. Algunas ni siquiera saben su nombre.
“Es que ha ayudado mucho en la colonia”, dice una. ¿Pero para qué lo van a apoyar?, ¿Qué está pasando ahí adentro? Nadie me sabe dar una respuesta.
Y mejor ni comentar sobre la gente más joven. Como la preparatoriana que me dice que está ahí para apoyar a al presidente municipal, quien va a pedir licencia para ser candidato a Gobernador. Todo va bien, hasta que le pregunto el nombre del alcalde y me da el de cierto senador y aspirante al mismo cargo que el otro.
En la explanada hay gente de la Costa que llegó en camión. Hay estudiantes con su uniforme de prepa y algunos viejitos. La historia es la misma, porque hay pocas respuestas y mucha confusión, y claro, también mucho ruido. Pero ellos están cumpliendo su función.
La idea es generar chispa, estallar en euforia cuando el precandidato diga algo que parezca emocionante y, lo más importante, componer esa aglomeración de cuerpos sin rostro que por la noche saldrá en los noticieros. Y mañana en los periódicos, acompañando la noticia escrita.
Hay quienes escuchan atentos el discurso, otros están más alejaditos, en las bancas, platicando. Y por supuesto estan esos a los que el discurso se les acaba antes de haber captado algo del mensaje.
Concluye airoso el discurso del ahora precandidato y después de los saludos, los primeros acarreados comienzan a irse. Algunos en camión, otros a pie. Me da curiosidad saber qué sienten sobre el tiempo invertido en el evento.
La plaza pronto se queda sola. En el suelo, los únicos testigos son las bolsas de papas y las botellas vacías de soda. Y en el aire el eco eterno de un “speech” que pasará a la posteridad, mientras los acarreados han ido a guardarse nuevamente en su anonimato.

2 comentarios:

Sweet lovely death dijo...

Tengo suerte de estarme perdiendo esa faramalla. ;)

Saludos Ale!!

ppon dijo...

pues ya que empezo el circo..


he aqui una pequeña parodia

http://www.youtube.com/watch?v=2aRbPHRqisI