25 octubre 2010

Recámara

Hay noches en que mi recámara
Me espera para que la arrope
Y le cuente historias de humanos,
O uno de esos episodios
En que me enfrento con el sinsentido
O simplemente soy.

Es el espacio entre mis brazos
Muy reducido para abarcar:
Toda la risa de sus cortinas,
El agobio pesado de sus muebles,
Las dudas empotradas en su piso
Y en su techo de tirol.

A veces su peso es tanto y
(Pobrecita no se da cuenta)
me oprime y me invade el pecho
Pero yo la abrazo
Y también a mi hermana
Que viene en el mismo paquete.

He necesitado 25 años
Para percatarme de que mi cuarto
No es el que yo creía
Porque no es mío, no estoy
En sus paredes aburridas
Ni contiene mi olor. (Sí mi cuerpo).

No es mío porque
cuando necesito hacerme ovillo,
no son sus muros un abrazo,
ni un lienzo en el cual pintarme
y vaciar mis dudas.

A veces me estorban sus muros que me acogen amorosos.

Hoy le voy a cortar los hilos
Que la amarran al buró y la cama
Para que vuele y respire
Nuevas cosas, mientras yo la veo
Desde abajo, reposando
En una noche de estrellas.

(ejercicio de minitaller de dos)

1 comentario:

Marco dijo...

No se porque pero solamente es tranquilizador.