24 agosto 2009

El final de algo perfecto

La violencia no era habitual en ella, pero ese día fue inevitable: Lo azotó contra la pared, lo pisoteó y lo pateó hasta descargar toda su frustración.
Es que todo antes había sido muy perfecto: Él con ella siempre. Él escuchándola paciente. Él callado o ruidoso según la ocasión. Sin interrupción. Moderno y a la vez clásico. Él discreto cuando era necesario, él impulsivo en los momentos más afortunados. La figura adecuada para ella.
Había sido la perfecta historia de amor hasta ese día en que falló la comunicación y ella se hartó, se enfureció, enloqueció y lo mató. Descanse en paz Nokia.

5 comentarios:

Sweet lovely death dijo...

:O! el Amigo que todos quieren tener haha.

Saludos Ale.:P

ppon dijo...

jajaja..


rescataste a tus contactos imagino?


saluds! :*

aLejandra dijo...

yo no fui pepon!!! jaja :p

la violencia no está en mi lista de características

Nicotina dijo...

...y su berrinche fue inútil, puesto que ella ignoraba que los Nokia, no se rompen...

sólo se transforman

- pixi - dijo...

Hubiera tenido un final muy sorpresivo si realmente hubiera sido el infelíz del que hablas hasta antes del último párrafo.
:P Jajaja, dime y yo le asesino, amiga. :)