13 septiembre 2007

De calor y Locura


En esta tierra de locos, el calor vuelve cuerdo a unos pocos..
El sol es el líquido que corre por las venas de asfalto de la ciudad, sus rayos el tic tac que marcan cada paso del transeúnte; el calor, el pretexto perfecto para llegar tarde y la mejor excusa para cometer faltas de tránsito.
Sin piedad, el astro rey martillea duro las sienes del caminante, y de la boca del automovilista sale en forma de palabra altisonante.
La temperatura es a diario el tema de conversación (que si cada año será más fuerte, que si en un futuro Hermosillo será una ciudad fantasma, que si tu brazo izquierdo se quema más que el derecho al manejar, que qué feo estuvo el calor hoy) como si fuera algo contra lo que se puede luchar.
Cuando el sol está dando paso a la luna y las estrellas, en verdad el astro no desaparece del todo, se queda presente en las banquetas, en las paredes, en el concreto, en las bancas, en los juegos de los parques, en el interior de los carros, recordando a las personas el costo de vivir en la bella Ciudad del Sol.

(Foto: Javier Núñez)

2 comentarios:

Jorge Celin dijo...

No me preocupa el brazo izquierdo, me mortifican las ideas; pues, cada que martillea en mis sienes, me las tira por el oido y, se van, se vuelan con el aire y, más tarde, se funden con el concreto; se vuelven calor...

ppon dijo...

quizas el calor sea factor importante en el incremento de la capacidad de asombro de los hermosillenses..

un ciclo en el que a pesar de vivir eternamente bajo su manto, entre mas calor, mas polemica causa.

asi amo esta ciudad/rancho