27 agosto 2008

MINI FALDA ARRIBA O ABAJO

PIDE IGLESIA VESTIR CON PUDOR.
México, D.F.- El sitio de Internet de la Arquidiócesis de México difundió el pasado martes un texto en el que se llama a las mujeres al pudor y evitar prendas pequeñas, escotadas y ajustadas para evitar agresiones sexuales.
Ayer precisó que sólo se tratan de sugerencias para promover los valores en las familias católicas.
“Ya no se necesita esperar a que llueva para ver los tobillos de las muchachas: ahora usan minifaldas, ombligueras, mayones y biquinis. Las revistas y los periódicos muestran, como si fuera la cosa más natural, mujeres sin ropa, y no se diga el cine y la televisión. ¿Ya no hay pudor?”, cuestiona el texto firmado por el padre Sergio Román, canónigo metropolitano.

ADIOS "FALDITAS".
Culiacán, Sinaloa.- Se restringirá el uso de las minifaldas, entre las alumnas de los 56 planteles de bachillerato de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
El rector de Alma Máter, Héctor Melesio Cuen Ojeda, indicó que dado el ambiente de violencia que se vive en Sinaloa, la forma de vestir de muchas alumnas se convierten en una invitación a ser agredidas o molestadas, no sólo dentro de las instalaciones universitarias, sino en el exterior.
Dio a conocer que ya se cuenta con la anuencia de los padres de familia para que en este nuevo ciclo escolar se recomiende a las jóvenes alumnas, bajar la bastilla de sus faldas a la rodilla, sin menoscabo de sus derechos a portar el tipo de vestimenta que ellas deseen.
Hizo notar que en las 36 escuelas de bachillerato y 20 extensiones que se tienen, con una población de 46 mil alumnos, se han presentado diversos actos de violencia y acoso, contra estudiantes, generados por la forma de vestir de las alumnas.


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Pues ya tenía tantas ganas de comentar estas dos notas que salieron publicadas el mismo día en el mismo periódico. Cuando las vi la primera reacción fue de espontánea hilaridad. No lo podía creer, primeramente me sentí sorprendida porque estaban en las primeras páginas del diario y casi juntas. Y en segunda, porque me pareció tan tonto que a estas alturas del partido se sugiera que las mujeres podemos "invitar" con nuestra vestimenta a una agresión.
Con estas ideas, además de coartar la libertad personal en el caso de la mujer de vestirse como le venga en gana y se sienta agusto, al hombre se le está poniendo al nivel de un ser irracional, cuasianimal, que no puede controlar sus impulsos y antojos ante la presencia de otro que deja ver poco o mucho de su cuerpo.
Claro, no podemos obviar que hay quienes se visten de cierta manera con la intención de invitar. Tampoco podemos pasar de alto que algunas mamás visten a sus niñas con microminifaldas, tops y otras vestimentas que más que curiosas y a la moda las hacen ver corrientes. Mini-pirux.
Tampoco podemos olvidar que en efecto, los perros y los gatos son más respetuosos que muchos hombres que, cuando ven a una mujer pasar, hacen de todo menos disimular lo que sienten, esto a través de chiflidos, miradas, besos, "piropos" y demás.
Pero bueno, aquí el punto, es que esas recomendaciones, sugerencias o prohibiciones en el vestir, como les quieran llamar, y que van, en ambas situaciones, encaminadas a la mujer, tienen de entrada un tinte machista. Además, excluyen la responsabilidad del probable agresor, para el cual también se deberían emitir recomendaciones.
Así como se se emiten sugerencias (Nota 1) o se restringe el uso de algo (nota 2), se deberían sugerir y restringir algunas medidas para evitar la pederastía, la infidelidad y otros temas que probablemente interesen más que la vestimenta.
La forma de vestir de las personas tal vez sea motivo para juzgarlas. Pero no es justificación, jamás, para que sea agredida de alguna forma.

23 agosto 2008

GOTA

¿Como suena una gota de lluvia al caer?
Manuel, con su mentecita de 10 años, había intentado imaginar ese sonido. Tenía esa imagen en su cabeza, la de una lluvia de una sola gota estrellándose en la tierra. Pero la escena siempre era silenciosa.
Ese día, un estanque de agua oscura había amanecido unos kilómetros atrás de su casa. En el hoyo donde Marcos, Adriana y él se ponían a buscar latas y otros tesoros.

Estaba acuclillado en la orilla viendo a los dos hermanos chapotear. Marcos siempre líder, siempre cuidadoso y vigilante. Adriana, tan distraída como bonita. Se preguntaba cómo sería tener una hermana. A lo mejor era como una mamá o una maestra pero en chiquita, y no tan cariñosa como aquélla, ni tan regañona como esta.
Se dejó caer hacia atrás, estiró las piernas, se puso la gorra sobre la cara y, con las manos entrelazadas sobre la panza, cerró los ojos y dejó que el viento y el sol lo llevaran al sueño.

Un chapoteo como el de una rana gigante lo despertó. No se dio cuenta en qué momento se había quedado dormido. No alcanzó a distinguir nada, veía sólo cuatro brazos y dos cabezas, que entraba y salían, entraban y salían del agua estancada. Corrió y estiró su brazo, jaló a Adriana hasta que ésta se agarró de un pedazo de poste viejo que había en la orilla, pero a Marcos, a Marcos lo perdió de vista. Todo pasó bien rápido y antes de pensar, ya él y Adriana y gritaban a todo volumen el nombre del otro niño. Y ya pronto se había acercado Karla, otra niña que buscaba tesoros, y que después fue la que volvió con adultos.
Pronto ya estaba ahí el papá de Marcos. Manuel no lo vio venir, sólo lo vio ahí parado, en la orilla del estanque viendo como unos bomberos sacaban del líquido chocolatoso el cuerpo de su primogénito.

El papá de Marcos era muy bueno. Se parecía a Adriana, pero tenía un semblante serio como el de Marcos.
Una lágrima cayó del ojo del papá de Marcos y se estrelló contra una roca en el suelo. Explotó tan fuerte, que el eco se quedó grabado en los oídos de Manuel durante el resto del día y toda la noche.

Muting

Silencio
palabras guardadas
un tornillo en tu garganta
que desprende un sabor amargo y dulce
como de fierro y sangre.

Y tú que siempre diste mucho
y pediste poco,
hoy exiges una respuesta pero no te atreves
a hacer la pregunta.

Un cuchillo invisible enterrado en tu garganta.

16 agosto 2008

El sueño de Saint-Exupery

(Ejercicio de clase, en el que debíamos inventar el sueño de un personaje famoso).

La tarde del 31 de julio de 1944, el francés que escribió El Principito tuvo un sueño.
Soñó que estaba sobre una loma de arena blanca contemplando una puesta de sol que nunca terminaba.
Todo a su alrededor era luminoso y líquido. Súbitamente, el llanto de un bebé irrumpió en su éxtasis. Al girar la cabeza, encontró que Consuelo, su mujer, llevaba un niño en el vientre. Alcanzó a percatarse de que el bebé, a pesar de sus pocos meses de formación, era rubio y hermoso. Era el principito y era su hijo. Una sensación fría y cálida a la vez caminó de su pecho a su cerebro, desembocando en una sonrisa. Consuelo, en cambio, lo veía sin mirarlo, con sus manos sobre la panza.
Entonces él sintió desconsuelo ante la decepción que su esposa sentía por él. Recordó a la flor que en su libro tanto amaba El Principito y deseó haberla hecho con más esmero. Quizás debió escribir un libro especialmente sobre esa flor que también él amaba.
El llanto del bebé lo sacó del sueño dentro de su sueño. !Dibújame un avión!, dijo la creatura.
Saint-Exupery pensó en hacer mejor un dibujo del él con el principito en sus brazos para guardarlo por siempre. Pero al estirar su brazo, intentando alcanzar un lápiz, se despertó abruptamente, mientras el avión que tripulaba caía lentamente.
Fue la última misión del escritor y aviador francés.

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